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Archive for 27 febrero 2008

Roberto Rodríguez Andrés, Director de Comunicación del Grupo Amma e investigador sobre comunicación política y campañas electorales, publica hoy esta tribuna en El Mundo.

 La segmentación del electorado es un principio básico para los expertos en campañas electorales. Conocer a fondo cómo son los votantes, determinar los grupos a los que hay que dirigirse de forma prioritaria y diseñar una estrategia concreta para conseguir el mayor número de votos en esos segmentos son factores que hoy día, con elecciones cada vez más ajustadas, se perfilan como decisivos en cualquier campaña.

 En Estados Unidos, por ejemplo, llevamos años asistiendo al esfuerzo sistemático de los partidos por conquistar el voto de los inmigrantes, principalmente el voto latino, por la fuerza que tiene en el recuento final. De hecho, son muchos ya quienes aseguran que los más de 40 millones de hispanos que residen en ese país serán la clave para decidir el próximo inquilino de la Casa Blanca.

 Y, en este contexto, nadie puede negar que los mayores se han convertido en España en una fuerza electoral de primer orden, que podría tener también en sus manos el nombre del próximo presidente. En las últimas elecciones, las municipales y autonómicas de 2007, había 7,4 millones de electores mayores sobre un censo electoral total de 33,7; es decir, que el 22% de las personas con derecho a voto tenía más de 65 años. Si a esto sumamos que estos electores tienen unas tasas de participación mucho más altas que las que se recogen en segmentos de población más jóvenes, no es difícil comprender la importancia de cuidar al máximo a este colectivo de cara a la próxima cita con las urnas, en la que las encuestas vaticinan una distancia mínima en la intención de voto entre los dos grandes partidos.

 ¿Qué hacer, pues, para conquistar a este electorado? Históricamente, los políticos se han dirigido a las personas mayores durante las campañas con un argumento casi único: las pensiones. Ya en 1979, en las primeras elecciones tras la aprobación de la Constitución, el gobierno de UCD las subió un 14% poco antes de los comicios, una medida que fue duramente criticada por la oposición, que la tachó de electoralista. Pero la realidad es que, desde entonces, todos los partidos han recurrido a este argumento de una u otra forma. Todos prometen en campaña que subirán las pensiones y, a la vez, suele ser también muy frecuente que se recurra al denominado “voto del miedo”, esto es, acusar al partido contrario de querer reducirlas o incluso suprimirlas para alarmar a los jubilados y hacerse así con su voto.

 Las pensiones son muy importantes, porque no hay que olvidar que numerosos estudios de comportamiento electoral atribuyen a la marcha de la economía, tanto global como, sobre todo, personal, una incidencia muy destacada sobre la decisión de voto, de tal forma que la valoración acerca de la buena o mala situación económica y la perspectiva de cómo afectará esta situación al propio bolsillo, es un elemento que se tiene muy en cuenta a la hora de sopesar las razones de votar a uno u otro partido. Y en el caso de los mayores, con un condicionante especial, y es que ellos, según se ha puesto de manifiesto en un reciente informe del IMSERSO, no sólo piensan en su propia situación sino que se dejan influir de manera muy especial por la que afecta a sus hijos, puesto que la familia es uno de los elementos que consideran más importante en la vida, por encima a veces de sus propios intereses.

 Pero aun siendo importantes, las pensiones y la situación económica en general no deben ser tomadas por los partidos como los únicos elementos con los que influir sobre la decisión de voto de los mayores. Los estudios sociológicos realizados en los últimos años demuestran que hay otra serie de valores a los que conceden mucha importancia, como la sanidad, la seguridad y el orden público, la estabilidad política o la lucha contra la corrupción. Y también otros factores más vinculados con la valoración de los líderes, como son la firmeza, la autoridad, la capacidad, la cercanía o la simpatía personal. 

 El panorama para los partidos no es, por tanto, nada sencillo, y los esfuerzos para conquistar el voto de los mayores no pueden reducirse a la promesa de una o dos medidas estelares durante la campaña, porque la experiencia que dan los años les han hecho ser descreídos ante la política y escépticos ante los anuncios electorales. De hecho, y volviendo de nuevo al último informe del IMSERSO, el 80% de los mayores españoles reconoce que “pasa” de la política, porque creen que no les da soluciones a sus principales problemas.

 

 La sensación de que los políticos sólo se acuerdan de ellos en las campañas electorales ha hecho mella en buena parte de este electorado. Y quizá por ello estamos asistiendo en los últimos años a un creciente asociacionismo entre los mayores para la defensa de sus intereses e incluso a la creación de pequeños partidos que tienen entre sus objetivos fundamentales la representación de este colectivo. El nacimiento de estos partidos, por encima de que sus resultados sean aún exiguos, puede ser síntoma de que empieza a haber un cierto descontento con las formaciones tradicionales. A esto se suma, según puso de manifiesto un informe de CEOMA, que los mayores apenas están representados en las instituciones públicas, por lo que no sienten que su voz sea escuchada.

 No hay que olvidar, además, como a veces ocurre, que las personas de más de 65 años no son un grupo homogéneo y que, por tanto, el diseño de los programas electorales no debe hacerse pensando en ellos de esta forma. En primer lugar, y aunque resulte un juego de palabras, porque cada vez hay más mayores más mayores. Es decir, que el concepto de tercera edad se ha quedado obsoleto porque hoy día las personas de 65 años, recién jubiladas, activas socialmente, que gozan de buen estado de salud, no tienen nada que ver con las que en España superan ya los 80, que son más de 2,1 millones, según los últimos datos del censo. Podría hablarse entonces, siguiendo la catalogación tradicional, de tercera, cuarta y hasta quinta edad. Y entre ellas hay diferencias en el estado físico y mental, pero también en el tipo de vida que han llevado, lo que puede condicionar igualmente sus actitudes ante la política.

 Por ejemplo, los mayores de 80 años vivieron la Guerra Civil, la dureza de la postguerra, la penuria y el hambre, y una sociedad muy tradicionalista, rural y conservadora. Sin embargo, los que hoy tienen entre 60 y 65 años, es decir, aquellos que se van acercando a la jubilación y empiezan a tener en cuenta este tipo de asuntos de cara a un próximo futuro, vivieron en su juventud una época de mayor aperturismo, desarrollo económico, menos penurias, en un entorno progresivamente más urbano y con mayores posibilidades de formación y de independencia y, además, experimentaron en primera persona la transición a la democracia y el caminar de una España en libertad. Y, desde luego, la inmensa mayoría de ellos no se consideran “mayores”.

 Tratar por igual a todos los electores que superan los 65 años es, por tanto, un craso error, que puede tener repercusiones muy negativas en el diseño de las estrategias electorales. Y este error se repite insistentemente en todas las encuestas de opinión que se realizan en nuestro país. Cuando se hacen cruces por edad se suele clasificar a los ciudadanos en grupos homogéneos que abarcan un periodo de unos diez años (“de 24 a 35”, “de 36 a 45”, etc.), menos en el caso de los mayores, en los que el grupo se define con un genérico “más de 65”, ampliando el rango hasta el infinito y sin tener en cuenta las diferencias que hemos citado y, por tanto, sin poder establecer conclusiones más ajustadas a la realidad de este colectivo.

 Estamos viviendo una campaña electoral en la que la atención se está centrando de forma prioritaria en el voto joven, con profusión de vídeos y mensajes lanzados a través de Internet. Y, en verdad, ya era hora de que nuestras campañas utilizaran estos medios con la importancia que tienen hoy día. Pero Internet, hoy por hoy, no es un medio rentable para conquistar el voto de la gente mayor. Y, por tanto, los partidos deberán esforzarse en diseñar campañas específicamente dirigidas a ellos, pero no tomándolos como una masa uniforme sino analizando cuáles son los subgrupos en los que se divide este sector de población y viendo cuáles son las necesidades específicas de cada uno de ellos. Habrá que estudiar cuáles son sus preocupaciones y aspiraciones, sus referentes de opinión, las vías a través de las cuales se informan, sus valores de referencia y las posibles diferencias que puede haber entre quienes viven en las ciudades y en el entorno rural, o entre hombres y mujeres, por ejemplo. Eso es algo que el mundo de la publicidad lleva haciendo ya varios años, con éxitos más que notables en términos de venta. La llamada generación “baby boomers”, que ahora tienen entre 50 y 65 años, es un sector cada vez más codiciado. Las marcas de cosmética y belleza, por ejemplo, se han lanzado en los últimos años a diseñar campañas específicas para los hombres y mujeres de esta edad, y lo mismo está ocurriendo en otros muchos sectores económicos. Es hora de que los estrategas electorales de los partidos abran un periodo de reflexión para dar respuesta a las necesidades reales de los mayores, abandonando los tópicos a los que les tienen acostumbrados, porque sólo así podrán recoger los beneficios de esta acción en forma de apoyo en las urnas.  

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Europa Press acaba de difundir esta información sobre el debate de anoche entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero:

   MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) –

El director de MAS Consulting Group, Daniel Ureña, diferenció hoy “muy claramente” dos tipos de intervención en el cara a cara de ayer y destacó que Mariano Rajoy “superó las expectativas”, mientras José Luis Rodríguez Zapatero demostró ser “un magnífico comunicador que domina el medio televisivo”. En declaraciones a Europa Press Televisión, Ureña indicó que el debate entre los dos candidatos a la presidencia del Gobierno fue “brillante e intenso” y analizado desde el punto de vista de la comunicación política resultó “muy interesante”.

Ureña explicó que el candidato a la presidencia por parte del Partido Popular empezó su discurso “nervioso y dubitativo” sin saber donde fijar la mirada. Así, no fue hasta que se liberó de los papales y de todas las anotaciones cuando “se mostró mucho más espontáneo y contestó más rápido a los ataques de Zapatero”. Fue el momento en que se vio “al mejor Rajoy”. Mientras, sobre la intervención del actual presidente del Gobierno, dijo que se mostró “muy seguro de sí mismo” en su primera intervención, cuandosus “ojos se fijaban claramente en la cámara”. “Zapatero es un magnífico comunicador que ayer demostró que domina el medio televisivo” reforzando sus ideas y “dramatizando” sus opiniones con su posición adelantada del cuerpo.

Tal y como señaló el director de esta empresa especializada en la formación en telegenia para políticos “las sensaciones fueron cambiando a lo largo de la noche”. “Rajoy fue de menos a más”, un ascenso sobre todo visible después de la pausa publicitaria a través de su lenguaje corporal, cuando se mostró “mucho más tranquilo y confiado, sabiendo que las cosas iban bien para él”, explicó Ureña encontró en ciertos momentos el debate “muy duro y bronco”, donde las propuestas no fueron precisamente “la parte esencial” de los discursos y se centraron en “ataques a la política de un partido o a la del pasado del otro”.

PROXIMO DEBATE, EL 3 DE MARZO

De cara al próximo cara a cara político entre los dos principales candidatos a la presidencia del Gobierno del 3 de marzo, destacó la importancia de preparar los debates y las intervenciones, pero aconsejó al mismo tiempo “jugar con la espontaneidad de los candidatos”, para lograr una verdadera efectividad. “La movilización va a ser uno de los grandes retos que tienen los partidos” en estas elecciones, señaló el director de Mas Consulting. “Teniendo en cuenta la aparente igualdad en la intención de voto, está en el poder de influencia de los debates cualquier movimiento de voto, que puede ser definitivo”.

En este sentido, aconsejó a Rajoy que “lea menos y este menos pendiente de sus papeles” y a Zapatero “no abusar tanto de cifras macroeconómicas y hablar más de problemas concretos, algo que Rajoy supo hacer” al hablar del precio de las legumbres, la fruta y las verduras. “Es la manera para conectar con la gente”, precisó. Finalmente, encontró difícil decantarse por un claro vencedor del debate, y en su opinión, las encuestas dependen del medio que las realiza. “Creo que algunas de las encuestas que estamos viendo corresponden a un intento por interpretar lo que ha pasado en beneficio de uno candidato u otro”, concluyó.

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Daniel Ureña, de MAS Consulting Group, se ha incorporado como miembro del jurado de los Pollies Awards, los premios de la Asociación Americana de Consultores Políticos que reconocen anualmente los mejores trabajos de comunicación política y campañas electorales en Estados Unidos. El jurado está formado por prestigiosos consultores, académicos, periodistas y analistas políticos de ámbito internacional. Hay 173 categorías y los ganadores se conecerán en la gala de la APPC en Santa Mónica (California) del 13 al 16 de marzo.

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Enrique Clemente, de La Voz de Galicia, publica hoy este artículo:

Zapatero y Rajoy se la juegan hoy en su primer cara a cara en televisión 

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se juegan hoy en un plató de televisión buena parte de sus opciones de ser el próximo presidente del Gobierno. Se calcula que más de 13 millones de espectadores verán el primer cara a cara de los dos previstos entre los aspirantes a la Moncloa en los últimos 15 años y el tercero en más de 30 de democracia. El único precedente son los dos que enfrentaron a González y Aznar en mayo de 1993, que se saldaron con un inesperado empate y fueron seguidos por 9,6 y 10,5 millones de ciudadanos.

Zapatero y Rajoy aprovecharán esta espectacular audiencia para tratar de captar el voto de los indecisos -en torno al 15%, en su mayoría dudosos entre acudir o no a las urnas-, más trascendental que nunca ya que las encuestas registran un empate técnico. Los expertos consultados por La Voz destacan el efecto movilizador que tendrán estos esperadísimos debates.

«Si provocan un incremento de la participación en un par de puntos ya sería suficiente para decantar el voto en uno u otro sentido», sostiene Antonio Vera, director de Ipsos Opinión. «En unas elecciones tan ajustadas, cualquier movimiento de voto, por muy pequeño que sea, puede ser definitivo», estima Daniel Ureña, director de MAS Consulting. «Si alguno de los dos da en la clave electoral puede movilizar suficientes votos para ganar», afirma el director de Noline, Marcos Magaña. «En estos momentos todo se está jugando ya en 500.000 votos», asegura José Luis Sanchís, el español que más campañas ha dirigido (108). «En esta ocasión los debates pueden ser aún más decisivos que en 1993, en el que movieron al menos 4 puntos», señala Rafael Rubio, director de Dog Comunicación.

Al contrario de lo que le pasó a González en el primer debate de 1993, que perdió ante Aznar por subestimarlo, en esta ocasión los dos aspirantes se han preparado a conciencia, ya que son conscientes de lo mucho que se juegan y, además, se temen. Zapatero no olvida que Rajoy le superó en el programa Tengo una pregunta para usted y el líder del PP es consciente de que su rival es más televisivo. Ambos saben que a partir de hoy no se hablará de otra cosa que del resultado del debate, hasta que se celebre el segundo el próximo lunes. Rajoy ha podido comprobar lo que supone una clara derrota, como la de Manuel Pizarro ante Pedro Solbes, un duro revés en uno de los pilares de su estrategia, las críticas por el deterioro de la situación económica. Aunque a ninguno de los dos les interesa aparecer crispados ni enfadados, se espera que sea un cara a cara duro en el que no falten los reproches personales.

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El diario económico Cinco Días publica este artículo escrito por C. Gómez y A. Simón:

El partido del siglo se lo juegan dos políticos 

Mirar la hora, toquetear el bolígrafo o morderse la lengua son gestos que traicionan la impaciencia, el nerviosismo o incluso la mentira. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy son políticos experimentados y lo saben, pero tendrán que ponerlo en práctica en un debate por televisión; será esta noche, a las 22 h. Un mensaje coherente con los gestos, el convencimiento y tener estilo propio son las claves para triunfar.

‘Es tan importante el fondo como la forma’, resume Miguel Ángel Rodríguez, asesor de José María Aznar en los debates que sostuvo en 1993 con Felipe González y ex portavoz del Gobierno del PP. ‘Los mensajes por televisión deben ser fácilmente comprensibles, en frases breves, con sujeto, verbo y predicado, y tratar temas de máxima actualidad’. Al estar muy restringido el debate de hoy en tiempos y temas, en comparación con los estadounidenses, por ejemplo, se llevará el gato al agua ‘quien sepa unir un tema con otro y llevar la discusión a su terreno’, explica Daniel Ureña, socio director de MAS Consulting, que asesora a políticos y empresarios. Y, sobre todo, conectar con la gente. Ureña explica que ‘hay que ser capaz de ilustrar las ideas con ejemplos, generar empatía’. Algo que no lograron Pedro Solbes y Manuel Pizarro en su debate del jueves, a juicio de Tomás Marcos, experto en comunicación política y profesor del CEU. ‘Fue muy aburrido’.

Pizarro mostró ‘cierto nerviosismo, intentaba interpelar rápidamente’, explica Marcos, mientras que Solbes ‘andaba sobrado, quizás demasiado’. Los gestos deben acompañar a las palabras. ‘No puedes estar diciendo no con la voz pero sí con la cabeza, la gente se queda con el sí’, explica Miguel Ángel Rodríguez. Paco Yuste, especialista en lenguaje no verbal de Escuela de Inteligencia, considera que las palabras solo llegan a los técnicos, y que pesan más las emociones. ‘Hay que parecer convencido de lo que dices, más que lo agradable que seas’, añade Yuste. ‘Por ejemplo, Aznar era arrogante, pero hablaba con mucha contundencia’. Lo cual no impide que se pueda mostrar debilidad, si no queda más remedio. Ambos candidatos están mostrándose muy humanos en las campañas, a juicio de Ureña, en el caso de Rajoy ‘sobre todo en las últimas semanas’.

¿Se pueden entrenar los gestos? Rodríguez cree que los políticos no, ‘porque no son actores’, aunque sí estudiar qué gestos conviene no hacer. El método de enseñanza de Mas Consulting consiste en encerrarse con el político, simular entrevistas de radio y televisión, y que vea sus fallos. ‘Cada vez hay más interés entre los políticos por la telegenia’. Óscar López, de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, afirma que Zapatero no se ha preparado especialmente para el duelo de esta noche. ‘Hemos ordenado la documentación, pero él simplemente se mostrará como es, con naturalidad. No hemos hecho simulaciones’.

Contra la fama de hipócritas que a veces reciben los políticos, Rodríguez defiende que todos son sinceros, ‘con su verdad, los de todos los partidos’. Marcos insiste en que los debatientes deben ‘ser ellos mismos y tener estilo propio’. Gabriel Colomé, director del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya, considera que los debates ‘sólo sirven para destruir candidatos’ cuando cometen errores graves, como el que recuerda Tomás Marcos: la imprecación de Miguel Sebastián, neófito en política, a Alberto Ruiz-Gallardón, ambos candidatos a la alcaldía de Madrid el año pasado, sobre la supuesta relación del popular con Montserrat Corulla, imputada en la trama de corrupción marbellí. ‘Se equivocó al no insistir en la pregunta. No hay que dejar puntada sin hilo, porque se despista al espectador’.

¿Qué ocurrirá hoy? Rodríguez ve difícil que se produzca una ‘goleada’, como califica la victoria de Aznar a González en el primer debate de 1993. ‘Ni Rajoy ni Zapatero son unos novatos’. Marcos cree que cometerían un error si repitieran un debate parlamentario. ‘La televisión es distinta, no hay que entrar al trapo. No hay que vencer con dialéctica, sino convencer con emociones’, explica. Aunque ni Rajoy ni Zapatero despiertan entre los expertos tanta fascinación como el propio Aznar o, sobre todo, González, Zapatero ‘tiene buena telegenia’ pero ‘se autoconfía mucho’, y Rajoy ‘tiene que huir del encorsetamiento y sacar su flema gallega’. Los debates son especialmente relevantes en un país donde se hacen tan pocos y en elecciones igualadas, como ésta. ‘Influirá en los indecisos’, señala Marcos. Pero el debate no acabará hoy; quedará la encuesta sobre el resultado, y cómo lo interpreten los medios de comunicación.

Previsiones millonarias de audiencia quince años despuésLa expectación provocada por los debates de esta noche y del próximo lunes se debe en gran parte a los 15 años que han pasado desde los que sostuvieron Felipe González y José María Aznar en 1993. Las audiencias batieron récords; 9,6 millones el de Antena 3 (62% de audiencia) y 10,5 el de Telecinco (75%). Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la agencia de publicidad Carat, era asesor de Aznar en aquella época. ‘Aznar tuvo mucho aplomo y tenía gran memoria’, recuerda del primer debate, el de Antena 3. ‘González miraba demasiado al moderador, Campo Vidal’, recuerda, un gesto que ‘en el estudio no parecía para tanto’, pero que según Daniel Ureña, de Mas Consulting, implica ‘desprecio al rival’. Rodríguez reconoce que tampoco Aznar estuvo perfecto en el de Tele 5. ‘Estuvo un rato abriendo y cerrando el rotulador. Al más experto le puede ocurrir’.

El panorama televisivo ha cambiado mucho y, finalmente, el debate se televisará a través de TVE, Cuatro, La Sexta y algunas autonómicas, con señal de la Academia de Televisión. La consultora Optimedia prevé que obtenga un 70% de audiencia, en línea con los resultados de hace 15 años.

En Francia el debate por la presidencia entre Nicolás Sarkozy-Ségolène Royal congregó a 19,6 millones de espectadores frente al televisor (73% de audiencia). Ureña, recuerda que ‘Sarkozy estuvo muy calmado y desmintió la imagen que había dado la izquierda de él, mientras que Royal perdió los nervios’. Los referentes más cercanos de grandes éxitos televisivos protagonizados por políticos son el debate Solbes-Pizarro del jueves (4,8 millones, 24,4% de audiencia) y las dos entregas de Tengo una pregunta para usted (TVE 1) protagonizadas por Zapatero (5,7 millones, 30,4%) y Rajoy (6,2 millones, 35,3%). Ureña considera que Zapatero ‘cometió el error de no descender a problemas concretos’, mientras que Rajoy, eso sí, con la ventaja de hacerlo después, ‘contó historias personales’.

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Los diarios de Vocento (El Correo, Sur, Ideal, La Verdad, Las provincias, etc.) publican hoy este reportaje sobre los debates electorales:

Zapatero y Rajoy combaten en TV por una “bolsa” de tres millones de votos 

Quince años después, los españoles tendrán mañana la oportunidad de presenciar un debate electoral entre los dos principales candidatos a presidir el Gobierno de España. Zapatero contra Rajoy. Un duelo entre dos aspirantes sin experiencia en estas lides que puede ser decisivo en unos comicios tan ajustados como los actuales. Los expertos dicen que hay tres millones de papeletas en juego. El objetivo es convencer a los indecisos. Los líderes del PSOE y del PP estudian respuestas y gestos con sus respectivos equipos desde hace días.

El margen para el error es mínimo, aunque existe. El próximo lunes, 3 de marzo, habrá un segundo cara a cara.Y ese, según los analistas, sí será el definitivo.Así fue en 1993. Entonces se enfrentaron Felipe González y José María Aznar. Como en esta campaña, hubo dos debates. El primero, en Antena 3 y moderado por Manuel Campo-Vidal -que ejercerá mañana el mismo papel-, dio como vencedor al presidente del PP. En un escenario de crisis económica, escándalos y con el desgaste que suponía llevar 11 años en el Gobierno, aquella derrota parecía un golpe definitivo para González. Pero aprendió la lección. Mucho más incisivo, ganó el segundo, celebrado en Telecinco.

Según algunos estudios demoscópicos, aquel debate influyó en un 11% de la población a la hora de decidir el sentido de su voto. Un porcentaje que resultó clave. Días antes del último duelo, los sondeos daban un virtual empate entre los dos candidatos -como ahora- o incluso una victoria de Aznar. Al final, el PSOE ganó por menos de un millón de votos.Un precedente que no se olvida en las filas socialistas y populares. Tanta impronta dejaron aquellos debates que en tres lustros no ha vuelto a haber ninguno y que los que se van a desarrollar los próximos días han sido estudiados al milímetro. Durante semanas, delegaciones del PSOE y PP han negociado hasta el último detalle. Nada puede quedar en el aire. Se ha acordado la escenografía, los turnos de palabra -hoy empezará Rajoy y el día 3 Zapatero-, la colocación, los moderadores -Campo Vidal y Olga Viza- y quién los realizará: la Academia de la Televisión, que luego distribuirá la señal a quien lo desee.

El coste ascenderá a 977.000 euros, sufragado por las cadenas que lo emitan. Se calcula que pueden verlo cerca de 13 millones de espectadores.Sólo hay una cuestión que los asesores no pueden controlar de forma absoluta: cómo actuarán los principales protagonistas. Cualquier estrategia previa puede desmoronarse si los candidatos cometen un error garrafal en antena. Y para evitar el desastre, sólo hay un remedio: intentar anticiparse. Lo explicaba hace unos días Jorge Rábago, director de telegenia del PP y uno de los principales asesores de Rajoy a la hora de preparar los debates televisivos: «Si se prepara, es difícil perderlo; si no, por muy bueno que seas, lo pierdes». Algo similar le ocurrió a González en el primer duelo del 93. Recién llegado de un viaje, el ex presidente del Gobierno no estudió bien la ‘lección’ y suspendió. La misión de los equipos de imagen, por tanto, es entrenar a los candidatos para lo que pueda venir.

Una tarea en la que están sumergidos Zapatero y Rajoy desde hace más de una semana.En el caso del PSOE, su líder es apoyado por un grupo en el que están incluidos José Blanco, secretario de Organización; Enrique Serrano, jefe de Gabinete; Angélica Rubio, asesora personal del candidato socialista; Ignacio Varela, asesor electoral; Jesús Caldera, coordinador de campaña; el diputado José Andrés Torres Mora -hombre de entera confianza de Zapatero-; y Carlos Hernández, jefe de Prensa del PSOE. Junto a Rajoy, el propio Rábago; Pío García-Escudero, director de campaña; los dirigentes populares Gabriel Elorriaga y José María Michavila; el especialista en sondeos Pedro Arriola; y Cayetana Álvarez de Toledo, jefa de Gabinete de Ángel Acebes. 

«De lo que se trata en los días previos es de reproducir lo más fielmente posible lo que te vas a encontrar», sostiene  Daniel Ureña, responsable en España de la consultora política  MAS Consulting. Los dos debates de esta campaña han sido divididos en cinco bloques temáticos: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro. Por tanto, el trabajo de preparación se ha realizado también por sectores.

Documentación

Días antes de confirmarse la celebración de los cara a cara, los respectivos equipos comenzaron a recopilar documentación y elaborar fichas. Con ellas, Zapatero y Rajoy han sido bombardeados a preguntas comprometidas. Ambos han contado con un “sparring”,  es decir, con un asesor que ha interpretado el papel del adversario para intentar ponerle en apuros.  El objetivo ha sido que Zapatero haya preparado respuestas brillantes para cuando Rajoy le cuestione por el proceso de paz o por la desaceleración económica o que el líder del PP sepa qué decir cuando el candidato socialista le acuse de generar crispación o de deslealtad. O lo que es lo mismo, tapar los flancos más débiles.

Pero si resulta importante el qué se va a decir, no menos trascendente es el cómo. «Importa el fondo y la forma», admite Ureña. Calcular los gestos, el modo de mirar a la cámara o la forma de expresarse. «Los candidatos tienen que ser conscientes de que los millones de personas que van a seguir el debate sólo se van a quedar con un pequeño porcentaje de lo que van a decir. Importa mucho más la percepción que van a sacar: si ha sido amable, convincente…», sostiene el responsable de Mas Consulting, para quien la relevancia de otras cuestiones, como la vestimenta, está «sobredimensionada. Basta con ser discretos». Así lo hicieron, por ejemplo, Solbes y Pizarro. En todo caso, Ureña destaca que un debate «se puede ganar por KO o a los puntos. Y lo primero sólo ocurre si tú eres un maestro y tu adversario muy malo».

Algunas claves para intentar ganar el debate

Parece una obviedad, pero una de las primeras cosas que los asesores recomiendan a los políticos que van a participar en un debate televisivo es que no aburran a la audiencia. Viendo lo sucedido en el choque entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro, la recomendación es muy pertinente. Las reglas de oro que deben seguir en antena los políticos son claras. Primero, no dirigirse a su rival, sino a la audiencia. «No hay que convencer al adversario, sino a los espectadores», advierte Daniel Ureña, quien también recomienda introducir anécdotas. Es decir, olvidar un poco los grandes discursos y bajar a pie de calle.Se aconseja iniciar de forma incisiva para tomar la iniciativa y preparar «trampas» o «sorpresas» que puedan romper el hilo argumental del adversario, las cuales es mejor soltar en el último turno de réplica para dejar sin reacción al rival. Tampoco está mal unas dosis de prudencia. Hay que estar seguro de que se dispone de una base sólida cuando se ataca. Miguel Sheehan, asesor del Partido Demócrata de EE UU, aconseja a sus clientes: «Cuando lance un ataque, deténgase siempre antes de llegar hasta donde se siente tentado de ir». Una recomendación que no escuchó Miguel Sebastián cuando se enfrentó a Alberto Ruiz-Gallardón.

 

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