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Archive for the ‘Marzo 08’ Category

Hemos recuperado uno de los muchos reportajes que vimos en España durante las últimas semanas sobre la campaña electoral, en este caso sobre el uso de Internet.

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Mañana a las 12:30 en la sede del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) se celebra la mesa redonda con el título “Campaña Elecciones Generales 2008: lo que hemos aprendido”.  Intervienen Manuel Campo Vidal, Presidente de la Academia de la Televisión; Justino Sinova, Director de Formación de Unidad Editorial y columnista de El Mundo; Miguel Angel Aguilar, Secretario General de la Asociación de Periodistas Europeos y columnista de El País.

La entrada es libre y tendrá lugar en el Gran Anfiteatro del INAP, en la calle Atocha, 106, de Madrid.

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Falta menos de una semana para las elecciones y los partidos siguen presentando nuevos vídeos.

Este es el del Partido Socialista:

Y este el del Partido Popular:

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Enrique Clemente, de La Voz de Galicia, publica hoy este artículo:

Zapatero y Rajoy se la juegan hoy en su primer cara a cara en televisión 

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy se juegan hoy en un plató de televisión buena parte de sus opciones de ser el próximo presidente del Gobierno. Se calcula que más de 13 millones de espectadores verán el primer cara a cara de los dos previstos entre los aspirantes a la Moncloa en los últimos 15 años y el tercero en más de 30 de democracia. El único precedente son los dos que enfrentaron a González y Aznar en mayo de 1993, que se saldaron con un inesperado empate y fueron seguidos por 9,6 y 10,5 millones de ciudadanos.

Zapatero y Rajoy aprovecharán esta espectacular audiencia para tratar de captar el voto de los indecisos -en torno al 15%, en su mayoría dudosos entre acudir o no a las urnas-, más trascendental que nunca ya que las encuestas registran un empate técnico. Los expertos consultados por La Voz destacan el efecto movilizador que tendrán estos esperadísimos debates.

«Si provocan un incremento de la participación en un par de puntos ya sería suficiente para decantar el voto en uno u otro sentido», sostiene Antonio Vera, director de Ipsos Opinión. «En unas elecciones tan ajustadas, cualquier movimiento de voto, por muy pequeño que sea, puede ser definitivo», estima Daniel Ureña, director de MAS Consulting. «Si alguno de los dos da en la clave electoral puede movilizar suficientes votos para ganar», afirma el director de Noline, Marcos Magaña. «En estos momentos todo se está jugando ya en 500.000 votos», asegura José Luis Sanchís, el español que más campañas ha dirigido (108). «En esta ocasión los debates pueden ser aún más decisivos que en 1993, en el que movieron al menos 4 puntos», señala Rafael Rubio, director de Dog Comunicación.

Al contrario de lo que le pasó a González en el primer debate de 1993, que perdió ante Aznar por subestimarlo, en esta ocasión los dos aspirantes se han preparado a conciencia, ya que son conscientes de lo mucho que se juegan y, además, se temen. Zapatero no olvida que Rajoy le superó en el programa Tengo una pregunta para usted y el líder del PP es consciente de que su rival es más televisivo. Ambos saben que a partir de hoy no se hablará de otra cosa que del resultado del debate, hasta que se celebre el segundo el próximo lunes. Rajoy ha podido comprobar lo que supone una clara derrota, como la de Manuel Pizarro ante Pedro Solbes, un duro revés en uno de los pilares de su estrategia, las críticas por el deterioro de la situación económica. Aunque a ninguno de los dos les interesa aparecer crispados ni enfadados, se espera que sea un cara a cara duro en el que no falten los reproches personales.

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El diario económico Cinco Días publica este artículo escrito por C. Gómez y A. Simón:

El partido del siglo se lo juegan dos políticos 

Mirar la hora, toquetear el bolígrafo o morderse la lengua son gestos que traicionan la impaciencia, el nerviosismo o incluso la mentira. José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy son políticos experimentados y lo saben, pero tendrán que ponerlo en práctica en un debate por televisión; será esta noche, a las 22 h. Un mensaje coherente con los gestos, el convencimiento y tener estilo propio son las claves para triunfar.

‘Es tan importante el fondo como la forma’, resume Miguel Ángel Rodríguez, asesor de José María Aznar en los debates que sostuvo en 1993 con Felipe González y ex portavoz del Gobierno del PP. ‘Los mensajes por televisión deben ser fácilmente comprensibles, en frases breves, con sujeto, verbo y predicado, y tratar temas de máxima actualidad’. Al estar muy restringido el debate de hoy en tiempos y temas, en comparación con los estadounidenses, por ejemplo, se llevará el gato al agua ‘quien sepa unir un tema con otro y llevar la discusión a su terreno’, explica Daniel Ureña, socio director de MAS Consulting, que asesora a políticos y empresarios. Y, sobre todo, conectar con la gente. Ureña explica que ‘hay que ser capaz de ilustrar las ideas con ejemplos, generar empatía’. Algo que no lograron Pedro Solbes y Manuel Pizarro en su debate del jueves, a juicio de Tomás Marcos, experto en comunicación política y profesor del CEU. ‘Fue muy aburrido’.

Pizarro mostró ‘cierto nerviosismo, intentaba interpelar rápidamente’, explica Marcos, mientras que Solbes ‘andaba sobrado, quizás demasiado’. Los gestos deben acompañar a las palabras. ‘No puedes estar diciendo no con la voz pero sí con la cabeza, la gente se queda con el sí’, explica Miguel Ángel Rodríguez. Paco Yuste, especialista en lenguaje no verbal de Escuela de Inteligencia, considera que las palabras solo llegan a los técnicos, y que pesan más las emociones. ‘Hay que parecer convencido de lo que dices, más que lo agradable que seas’, añade Yuste. ‘Por ejemplo, Aznar era arrogante, pero hablaba con mucha contundencia’. Lo cual no impide que se pueda mostrar debilidad, si no queda más remedio. Ambos candidatos están mostrándose muy humanos en las campañas, a juicio de Ureña, en el caso de Rajoy ‘sobre todo en las últimas semanas’.

¿Se pueden entrenar los gestos? Rodríguez cree que los políticos no, ‘porque no son actores’, aunque sí estudiar qué gestos conviene no hacer. El método de enseñanza de Mas Consulting consiste en encerrarse con el político, simular entrevistas de radio y televisión, y que vea sus fallos. ‘Cada vez hay más interés entre los políticos por la telegenia’. Óscar López, de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, afirma que Zapatero no se ha preparado especialmente para el duelo de esta noche. ‘Hemos ordenado la documentación, pero él simplemente se mostrará como es, con naturalidad. No hemos hecho simulaciones’.

Contra la fama de hipócritas que a veces reciben los políticos, Rodríguez defiende que todos son sinceros, ‘con su verdad, los de todos los partidos’. Marcos insiste en que los debatientes deben ‘ser ellos mismos y tener estilo propio’. Gabriel Colomé, director del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat de Catalunya, considera que los debates ‘sólo sirven para destruir candidatos’ cuando cometen errores graves, como el que recuerda Tomás Marcos: la imprecación de Miguel Sebastián, neófito en política, a Alberto Ruiz-Gallardón, ambos candidatos a la alcaldía de Madrid el año pasado, sobre la supuesta relación del popular con Montserrat Corulla, imputada en la trama de corrupción marbellí. ‘Se equivocó al no insistir en la pregunta. No hay que dejar puntada sin hilo, porque se despista al espectador’.

¿Qué ocurrirá hoy? Rodríguez ve difícil que se produzca una ‘goleada’, como califica la victoria de Aznar a González en el primer debate de 1993. ‘Ni Rajoy ni Zapatero son unos novatos’. Marcos cree que cometerían un error si repitieran un debate parlamentario. ‘La televisión es distinta, no hay que entrar al trapo. No hay que vencer con dialéctica, sino convencer con emociones’, explica. Aunque ni Rajoy ni Zapatero despiertan entre los expertos tanta fascinación como el propio Aznar o, sobre todo, González, Zapatero ‘tiene buena telegenia’ pero ‘se autoconfía mucho’, y Rajoy ‘tiene que huir del encorsetamiento y sacar su flema gallega’. Los debates son especialmente relevantes en un país donde se hacen tan pocos y en elecciones igualadas, como ésta. ‘Influirá en los indecisos’, señala Marcos. Pero el debate no acabará hoy; quedará la encuesta sobre el resultado, y cómo lo interpreten los medios de comunicación.

Previsiones millonarias de audiencia quince años despuésLa expectación provocada por los debates de esta noche y del próximo lunes se debe en gran parte a los 15 años que han pasado desde los que sostuvieron Felipe González y José María Aznar en 1993. Las audiencias batieron récords; 9,6 millones el de Antena 3 (62% de audiencia) y 10,5 el de Telecinco (75%). Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la agencia de publicidad Carat, era asesor de Aznar en aquella época. ‘Aznar tuvo mucho aplomo y tenía gran memoria’, recuerda del primer debate, el de Antena 3. ‘González miraba demasiado al moderador, Campo Vidal’, recuerda, un gesto que ‘en el estudio no parecía para tanto’, pero que según Daniel Ureña, de Mas Consulting, implica ‘desprecio al rival’. Rodríguez reconoce que tampoco Aznar estuvo perfecto en el de Tele 5. ‘Estuvo un rato abriendo y cerrando el rotulador. Al más experto le puede ocurrir’.

El panorama televisivo ha cambiado mucho y, finalmente, el debate se televisará a través de TVE, Cuatro, La Sexta y algunas autonómicas, con señal de la Academia de Televisión. La consultora Optimedia prevé que obtenga un 70% de audiencia, en línea con los resultados de hace 15 años.

En Francia el debate por la presidencia entre Nicolás Sarkozy-Ségolène Royal congregó a 19,6 millones de espectadores frente al televisor (73% de audiencia). Ureña, recuerda que ‘Sarkozy estuvo muy calmado y desmintió la imagen que había dado la izquierda de él, mientras que Royal perdió los nervios’. Los referentes más cercanos de grandes éxitos televisivos protagonizados por políticos son el debate Solbes-Pizarro del jueves (4,8 millones, 24,4% de audiencia) y las dos entregas de Tengo una pregunta para usted (TVE 1) protagonizadas por Zapatero (5,7 millones, 30,4%) y Rajoy (6,2 millones, 35,3%). Ureña considera que Zapatero ‘cometió el error de no descender a problemas concretos’, mientras que Rajoy, eso sí, con la ventaja de hacerlo después, ‘contó historias personales’.

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Los diarios de Vocento (El Correo, Sur, Ideal, La Verdad, Las provincias, etc.) publican hoy este reportaje sobre los debates electorales:

Zapatero y Rajoy combaten en TV por una “bolsa” de tres millones de votos 

Quince años después, los españoles tendrán mañana la oportunidad de presenciar un debate electoral entre los dos principales candidatos a presidir el Gobierno de España. Zapatero contra Rajoy. Un duelo entre dos aspirantes sin experiencia en estas lides que puede ser decisivo en unos comicios tan ajustados como los actuales. Los expertos dicen que hay tres millones de papeletas en juego. El objetivo es convencer a los indecisos. Los líderes del PSOE y del PP estudian respuestas y gestos con sus respectivos equipos desde hace días.

El margen para el error es mínimo, aunque existe. El próximo lunes, 3 de marzo, habrá un segundo cara a cara.Y ese, según los analistas, sí será el definitivo.Así fue en 1993. Entonces se enfrentaron Felipe González y José María Aznar. Como en esta campaña, hubo dos debates. El primero, en Antena 3 y moderado por Manuel Campo-Vidal -que ejercerá mañana el mismo papel-, dio como vencedor al presidente del PP. En un escenario de crisis económica, escándalos y con el desgaste que suponía llevar 11 años en el Gobierno, aquella derrota parecía un golpe definitivo para González. Pero aprendió la lección. Mucho más incisivo, ganó el segundo, celebrado en Telecinco.

Según algunos estudios demoscópicos, aquel debate influyó en un 11% de la población a la hora de decidir el sentido de su voto. Un porcentaje que resultó clave. Días antes del último duelo, los sondeos daban un virtual empate entre los dos candidatos -como ahora- o incluso una victoria de Aznar. Al final, el PSOE ganó por menos de un millón de votos.Un precedente que no se olvida en las filas socialistas y populares. Tanta impronta dejaron aquellos debates que en tres lustros no ha vuelto a haber ninguno y que los que se van a desarrollar los próximos días han sido estudiados al milímetro. Durante semanas, delegaciones del PSOE y PP han negociado hasta el último detalle. Nada puede quedar en el aire. Se ha acordado la escenografía, los turnos de palabra -hoy empezará Rajoy y el día 3 Zapatero-, la colocación, los moderadores -Campo Vidal y Olga Viza- y quién los realizará: la Academia de la Televisión, que luego distribuirá la señal a quien lo desee.

El coste ascenderá a 977.000 euros, sufragado por las cadenas que lo emitan. Se calcula que pueden verlo cerca de 13 millones de espectadores.Sólo hay una cuestión que los asesores no pueden controlar de forma absoluta: cómo actuarán los principales protagonistas. Cualquier estrategia previa puede desmoronarse si los candidatos cometen un error garrafal en antena. Y para evitar el desastre, sólo hay un remedio: intentar anticiparse. Lo explicaba hace unos días Jorge Rábago, director de telegenia del PP y uno de los principales asesores de Rajoy a la hora de preparar los debates televisivos: «Si se prepara, es difícil perderlo; si no, por muy bueno que seas, lo pierdes». Algo similar le ocurrió a González en el primer duelo del 93. Recién llegado de un viaje, el ex presidente del Gobierno no estudió bien la ‘lección’ y suspendió. La misión de los equipos de imagen, por tanto, es entrenar a los candidatos para lo que pueda venir.

Una tarea en la que están sumergidos Zapatero y Rajoy desde hace más de una semana.En el caso del PSOE, su líder es apoyado por un grupo en el que están incluidos José Blanco, secretario de Organización; Enrique Serrano, jefe de Gabinete; Angélica Rubio, asesora personal del candidato socialista; Ignacio Varela, asesor electoral; Jesús Caldera, coordinador de campaña; el diputado José Andrés Torres Mora -hombre de entera confianza de Zapatero-; y Carlos Hernández, jefe de Prensa del PSOE. Junto a Rajoy, el propio Rábago; Pío García-Escudero, director de campaña; los dirigentes populares Gabriel Elorriaga y José María Michavila; el especialista en sondeos Pedro Arriola; y Cayetana Álvarez de Toledo, jefa de Gabinete de Ángel Acebes. 

«De lo que se trata en los días previos es de reproducir lo más fielmente posible lo que te vas a encontrar», sostiene  Daniel Ureña, responsable en España de la consultora política  MAS Consulting. Los dos debates de esta campaña han sido divididos en cinco bloques temáticos: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos de futuro. Por tanto, el trabajo de preparación se ha realizado también por sectores.

Documentación

Días antes de confirmarse la celebración de los cara a cara, los respectivos equipos comenzaron a recopilar documentación y elaborar fichas. Con ellas, Zapatero y Rajoy han sido bombardeados a preguntas comprometidas. Ambos han contado con un “sparring”,  es decir, con un asesor que ha interpretado el papel del adversario para intentar ponerle en apuros.  El objetivo ha sido que Zapatero haya preparado respuestas brillantes para cuando Rajoy le cuestione por el proceso de paz o por la desaceleración económica o que el líder del PP sepa qué decir cuando el candidato socialista le acuse de generar crispación o de deslealtad. O lo que es lo mismo, tapar los flancos más débiles.

Pero si resulta importante el qué se va a decir, no menos trascendente es el cómo. «Importa el fondo y la forma», admite Ureña. Calcular los gestos, el modo de mirar a la cámara o la forma de expresarse. «Los candidatos tienen que ser conscientes de que los millones de personas que van a seguir el debate sólo se van a quedar con un pequeño porcentaje de lo que van a decir. Importa mucho más la percepción que van a sacar: si ha sido amable, convincente…», sostiene el responsable de Mas Consulting, para quien la relevancia de otras cuestiones, como la vestimenta, está «sobredimensionada. Basta con ser discretos». Así lo hicieron, por ejemplo, Solbes y Pizarro. En todo caso, Ureña destaca que un debate «se puede ganar por KO o a los puntos. Y lo primero sólo ocurre si tú eres un maestro y tu adversario muy malo».

Algunas claves para intentar ganar el debate

Parece una obviedad, pero una de las primeras cosas que los asesores recomiendan a los políticos que van a participar en un debate televisivo es que no aburran a la audiencia. Viendo lo sucedido en el choque entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro, la recomendación es muy pertinente. Las reglas de oro que deben seguir en antena los políticos son claras. Primero, no dirigirse a su rival, sino a la audiencia. «No hay que convencer al adversario, sino a los espectadores», advierte Daniel Ureña, quien también recomienda introducir anécdotas. Es decir, olvidar un poco los grandes discursos y bajar a pie de calle.Se aconseja iniciar de forma incisiva para tomar la iniciativa y preparar «trampas» o «sorpresas» que puedan romper el hilo argumental del adversario, las cuales es mejor soltar en el último turno de réplica para dejar sin reacción al rival. Tampoco está mal unas dosis de prudencia. Hay que estar seguro de que se dispone de una base sólida cuando se ataca. Miguel Sheehan, asesor del Partido Demócrata de EE UU, aconseja a sus clientes: «Cuando lance un ataque, deténgase siempre antes de llegar hasta donde se siente tentado de ir». Una recomendación que no escuchó Miguel Sebastián cuando se enfrentó a Alberto Ruiz-Gallardón.

 

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ABC publica hoy este artículo firmado por Daniel Ureña, de MAS Consulting Group España.

¿Sabes más que un ministro de Economía?

Felipe González decía que más allá de mil duros la gente se pierde. Y eso pasó anoche. Había mucha expectación por ver el enfrentamiento entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro. Pero el resultado fue tremendamente decepcionante. Más que un debate entre los dos aspirantes a la Vicepresidencia, fue un duelo entre dos eruditos en Economía que competían por ver quién tenía la cifra más rebuscada.
Ambos candidatos parecían estar en el paraninfo de la facultad de Económicas y no en un plató de televisión, en «prime time», y compitiendo con «Supervivientes» y los partidos del Villareal y el Getafe en la UEFA. Habrá que revisar las cifras de audiencia para ver hasta qué hora aguantaron ayer los espectadores escuchando conceptos como «indicador sintético de actividad», «diferencial fiscal en los carburantes» o «sistema de capitalización». Las protagonistas de la noche no fueron los ciudadanos, sino las cifras, las noticias de la prensa salmón y las fuentes consultadas por cada candidato. Ninguno tuvo la habilidad de bajar su discurso a la calle. No hablaron para la gente, sino para ellos.

Falta de ejemplos

Y en televisión, los políticos no deben tratar de convencer a su contrincante, sino que han de conectar y llegar a cada una de las personas que están en el salón de su casa. Lo más complicado para un político es saber utilizar un lenguaje inteligible para el ciudadano medio. Por eso, se echó en falta el uso de ejemplos, de historias y de anécdotas, que son la clave para captar la atención del oyente. Pizarro desaprovechó una gran oportunidad para conectar con todos aquellos españoles que ven cómo suben sus hipotecas, el precio del pincho de tortilla o el del litro de leche, pero no su nómina. Guste o no, la gente de a pie vota por estas cuestiones, pero no por hablar del gas o del carbón. El único conato de debate político fue cuando Pizarro recordó el coste de la remodelación del famoso piso del Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que fue recogido por Pedro Solbes, pero que sorprendentemente no fue rematado por el candidato popular, que lo tenía muy fácil al haber cuestionado el vicepresidente segundo que 200.000 euros no eran para tanto.
Los dos candidatos estuvieron demasiado pendientes de sus apuntes. Estuvieron esclavizados a sus notas y sus atriles, lo que no ayudó mucho a despertar interés. Sobre todo, el ministro de Economía releía y escribía una y otra vez sin prestar, aparentemente, atención a su contrincante, lo que no transmitía una sensación muy agradable. Por su parte, el candidato del PP leyó mucho, demasiado, lo que sorprende por la espontaneidad y frescura de la que ha dado muestras en las últimas semanas. Entre las cosas que la mayoría de los espectadores recordará serán la buena calidad de la impresora de Solbes, su problema ocular, el origen turolense de Pizarro y que, para muchos, la economía es algo muy aburrido o, incluso, una tortura.
Y lo mejor de la noche fue que tanto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como el líder del principal partido de la oposición, Mariano Rajoy, pudieron contemplar cómo no deben ser los debates políticos en televisión, por el bien de los votantes.

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Beatríz Elías, de Expansión, publica hoy este reportaje que cuenta con el testimonio de varios profesores de los cursos de MAS Consulting:

Zapatero y Rajoy se juegan el voto de los indecisos en los debates televisados

Hace quince años que en España no se celebra un cara a cara en televisión. Para los expertos, es uno de los instrumentos de campaña electoral que más movilizan e influyen en el sufragio. En 1960, Richard Nixon y John F. Kennedy protagonizaron el primer debate político televisado. Nixon acudió a la cita con un traje oscuro y mal afeitado, Kennedy dio una imagen positiva y optimista. El debate lo ganó el demócrata, a pesar de que Nixon fue más convincente en su locución. En los comicios estadounidenses finalmente venció Kennedy, y eso que los sondeos pronosticaban el triunfo de Nixon. Desde entonces, el cara a cara entre candidatos a presidente ha sido una constante en las campañas electorales de cualquier país.

Hace quince años que en España no se celebra un debate televisado, a pesar de que en todas las campañas electorales aparece el fantasma de 1993, cuando el aquel entonces presidente del Gobierno, Felipe González y el líder de la oposición del PP, José María Aznar, se batieron en duelo, primero en Antena 3 y luego en Tele 5. “En España algunos consideran que el segundo debate González-Aznar fue decisivo para la victoria del PSOE en las elecciones, un 11% de la población reconoció que había influido en su voto, aunque sin aclarar en qué sentido”, explica el consultor político Rafael Rubio.

Para los expertos en comunicación política, el debate electoral es el instrumento “que más moviliza y hace pensar en el voto”, afirma el profesor de Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, Jorge Santiago. Para el consultor político Marcos Magaña, el cara a cara televisado es “la oportunidad del candidato para hacer que el indeciso se decida por él”. El primer debate de 1993 fue visto por más de nueve millones de espectadores y el segundo por más de diez millones de personas. De ahí, la importante baza de votos que se juegan Zapatero y Rajoy. “Es una hora de tiempo en la que los ciudadanos ven al candidato y hace decir a quién votar o a quién no”, explica Santiago. Y según Rubio, el 10% de la población no tiene todavía el voto decidido.

“En el debate se une la imagen del aspirante a presidente con sus propuestas, por eso se puede ver si es líder, si tiene capacidad”, afirma Magaña. El cara a cara es un escaparate en el que el votante indeciso tiene la oportunidad de “conocer qué piensa el candidato y cómo se expresa”, indica Daniel Ureña, socio director de la consultora política Mas Consulting. Pero esta incidencia en el voto indeciso sólo la posee el debate entre números uno, los expertos estiman que la influencia del resto de cara a cara es “nula”.

Además de jugarse el voto del electorado indeciso, el debate es para los candidatos una prueba de fuego en la que cualquier fallo puede cambiar la perspectiva de los ciudadanos. Por eso, se aplica la máxima en campaña electoral: quién es ganador en las encuestas no acepta el debate, para no exponerse innecesariamente: “Un tropiezo puede hacer perder”, advierte Santiago. Pero en un empate técnico, como ofrecen ahora muchos sondeos, puede ser el momento idóneo porque “el cara a cara puede mejorar la situación de uno de los candidatos”, expone Magaña. Y Rubio matiza que el debate puede beneficiar al PP para producir desgaste en el Gobierno, y al PSOE para movilizar al electorado.

Así, hasta el último detalle está medido y pactado. La Academia de la Televisión anunció ayer que el primer debate electoral entre Zapatero y Rajoy se transmitirá en directo el lunes 25 de febrero desde el Ifema (Feria de Madrid), y el segundo, el 3 de marzo, desde el Palacio Municipal de Congresos de Madrid, ambos situados en el Campo de las Naciones de la capital. Los partidos han sorteado el orden de intervención y los asientos, y Rajoy hablará en primer lugar en el debate del 25 de febrero y que Zapatero lo cerrará el mismo, al revés de lo que sucederá el 3 de marzo. El presidente se sentará a la derecha del presentador en el primer debate, y a la izquierda en el segundo. En un plató con decoración sobria, los candidatos hablarán primero tres minutos cada uno y luego abordarán los bloques temáticos que han acordado los partidos, en intervenciones de dos minutos que acabarán en conclusiones de un solo minuto, y cerrarán el debate con intervenciones de tres minutos cada uno. Lo que no se conocía aún, al cierre de esta edición, es el nombre de los moderadores.

Frente a Frente
Lo mejor de Zapatero

· “El presidente del Gobierno tiene a su favor que muestra simpatía, seguridad y ofrece tranquilidad”, opina el consultor político Rafael Rubio.
· Para Marcos Magaña, consultor político, Zapatero se refugiará en las políticas sociales, estandarte de esta legislatura, para exponer sus argumentos en el cara a cara. Magaña también destaca las “formas comedidas” del jefe del Ejecutivo.
· Como punto a su favor, tanto Zapatero como Rajoy están muy bien valorados por su electorado, indica Magaña.

Lo peor
· Para el profesor de Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, Jorge Santiago, los dos candidatos “tienen la desventaja de que son novatos en los debates televisados”.
· Según Rubio, el hecho de ser presidente de Gobierno ya es un punto débil porque tendrá que dar cuenta “de sus incongruencias y de su gestión”. Sin embargo, para Santiago, esto le coloca en situación privilegiada, pero “no puede arriesgar”.
· A juicio de Magaña, Zapatero ofrece una imagen “blanda”.

Lo mejor de Rajoy
· Los expertos destacan como cualidad del líder del PP su capacidad oratoria. “La palabra es su punto fuerte”, afirma Jorge Santiago.
· La ironía se percibe como un aspecto favorable de Rajoy. Sin embargo, “se puede volver en su contra si se deja llevar por su retórica”, explica el consultor político, Rafael Rubio.
· Magaña destaca el tono duro utilizado por Rajoy en la legislatura y considera que “se encuentra cómodo en situaciones tensas”. También cree que el debate sobre economía le beneficiará.

Lo peor
· El que sea aspirante a La Moncloa le sitúa en desventaja, y puede hacer que se sienta “intranquilo y nervioso”, indica Santiago. Pero, para Rubio, la situación de aspirante es un punto a favor.
· Según Magaña, Rajoy “deberá controlar sus gestos” durante el debate.
· “Deberá vencer con simpatía y naturalidad la imagen que el público se ha hecho de él”, expone Rafael Rubio. Para Daniel Ureña, socio director de la consultora política Mas Consulting, Rajoy deberá “conectar con la audiencia, ser cercano y humano”.

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